Antonio Rivas, asistente a dirección del "Centro de Cría de Lince Ibérico "El Acebuche" en Doñana presentó en la Expo de Zaragoza 2008 el proyecto de futuro del Centro de Lince Ibérico en Zarza de Granadilla en el que se ha invertido cinco millones de euros financiadas por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino y cuya gestión se realizará conjuntamente entre el propio Ministerio y la Junta e Extremadura, comentó Rivas Salvador.
A su vez adelantó que este proyecto, que contará con dieciséis instalaciones estará operativo a finales de este 2008 o principios del 2009.
Rivas Salvador, en su presentación, enumeró detalles del futuro centro como el número de instalaciones, ubicación, financiación de dicho centro. Asimismo comentó la organización del programa de conservación ex situ del lince ibérico y de cómo se integra este nuevo proyecto en la Red de Centros de Cría en la Península Ibérica.
A su vez dijo el día a día de un centro de cría como por ejemplo el pre celo de los animales, los chequeos reproductores, del manejo de los animales en periodo de copulas y partos así como el manejo óptimo para que los animales mantengan sus conductas naturales para ser aptos para futuros programas de re introducción que están previstos comiencen a partir del 2010.
Actualmente existen tres centros que albergan ejemplares de lince ibérico que son el Acebuche, Doñaña, con treinta y un ejemplares, La Olivilla en Santa Elena, Jaén, con dieciocho y el Zoo bootánico de Jerez con tres.
Antonio Rivas, comentó en la presentación en el pabellón de Extremadura, que existe una comisión que se encarga de velar para que se cumplan objetivos y actuaciones del plan de acción para la Cría en Cautividad del Lince Ibérico.
Dicha comisión, prosiguió Rivas, que en su inicio, en el año 2003, estaba formada por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino y la Junta de Andalucía, fue ampliada en el 2006 con la incorporación del Instituto de Conservación de la Naturaleza, del Gobierno de Portugal, Junta de Castilla La Mancha y la Junta de Extremadura.
Según Antonio Rivas dentro del Plan de Acción para la Cría en Cautividad del Lince Ibérico existen dos metas muy concretas. Una de ellas es mantener en cautividad un 85 por ciento de la variabilidad genética existente de la especie en estado silvestre durante un periodo de 30 años para lo cual es necesario albergar 60 ejemplares, 30 macho reproductores y 30 hembras, en cautividad.
La segunda meta es la de conseguir animales aptos para llevar a cabo programas de reintroducción que se prevé tendrán lugar a partir del 2010.
Una de los objetivos primordiales para conseguir recuperar el lince ibérico en la península ibérica es recuperar y conservar la especie en estado salvaje, continuó Antonio Rivas. La cría en cautividad es una herramienta de apoyo para conseguir este objetivo pero no es la solución definitiva.
El día a día del programa, es decir, que para el programa sea totalmente operativo, dijo Rivas, y para obtener ejemplares aptos para programas de reintroducción es preciso que éstos mantengan sus conductas naturales: busca de presas, caza, interacción con otros congéneres, territorialidad, etcétera.
Para conseguir estas conductas en el programa ex situ se cuenta con unas instalaciones de habitat natural de 1.000 m2 dónde los animales persiguen y se alimentan de presas vivas, conejos, codornices. Así mismo para no molestar a los animales del programa el seguimiento de los mismos se realizan a través de un sistema de videovigilancia que permite conocer durantes las 24 horas del día la actividad de todos los animales sin que haga falta estar presente, favoreciendo así que estos muestren sus conductas naturales.
La temporada de cría en un centro comienza en octubre con los chequeos reproductores de machos y hembras y el establecimiento de las parejas más adecuadas. Entre diciembre y enero tiene lugar el celo que tras 63-66 días de gestación da lugar al nacimiento de las camadas entre marzo y abril.
Las camadas sufren, continuó Antonio Rivas, un periodo crítico entre los 36 y 64 días de vida en el que los cachorros presentan una agresividad que puede conllevar la muerte o lesiones severas de algunos de ellos. Es un periodo, por tanto, en el que los técnicos del centro mantienen una vigilancia extrema a los animales para evitar estas muertes o daños.
Actualmente hay 52 ejemplares en el programa de conservación ex situ del lince ibérico















