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Nº 348 Actualizado a las 16:26:35
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ANTONIO BUENO FLORES
Herdade da Poupa: el paraíso en la frontera
30/06/2008 - 19:52 Escrito por e24h
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La frontera hispano-portuguesa es rica en lugares recónditos, verdaderos paraísos naturales, a los que difícilmente se puede acceder. He tenido ocasión de visitar uno de ellos, puesto que está abierto al público en régimen de hotel rural, y he quedado fascinado.

Se llega a él por la carretera que va desde Cáceres hasta Alcántara y Piedras Albas, pasando la frontera por  Segura, rodeando Zebreira y dirigiéndose al sur, por la N353 a Rosmaninhal. Cruzando este típico pueblo, en dirección a Soalheiras, se toma un camino de tierra de unos dos kilómetros que nos lleva a la heredad. Está situada en un altozano desde donde las vistas son magníficas. Por la noche se divisan las luces de Santiago de Alcántara.

El hotel está instalado en un rústico edificio del siglo XIX que ha sido rehabilitado y ampliado para que disponga de las instalaciones necesarias para la comodidad de los huéspedes. El estilo rústico de la decoración armoniza perfectamente con las paredes de pizarra de la primitiva construcción, que se han conservado a la vista, con abundante empleo de la madera y el vidrio como materiales decorativos. Es, en cierto modo, un estilo minimalista de gran confort.

Dispone de 16 habitaciones de las cuales 2 pertenecen a la categoría superior, 12 dobles standard y dos suites. Es pues un pequeño hotel, donde no vamos a encontrar aglomeraciones y podemos disfrutar del principal encanto del paraje: el silencio y la armonía con la naturaleza que lo rodea. Los cantos de los pájaros, el ulular del viento, o el croar de ranas pueden conformar la banda musical de la película de nuestra estancia en este solitario paraje que forma parte de una finca de 5.000 hectáreas, en forma rectangular, en la que uno de sus lados mayores llega al río Tajo/Tejo que hace frontera con España.

Está integrado en el Parque Natural del Tajo Internacional, siendo en consecuencia un paisaje protegido por la normativa europea. Como decía el anuncio de una conocida marca de automóviles "El lujo está en el espacio". Y es un lujo disponer de tantas hectáreas para un reducido grupo de personas. La sensación que nos produce es que estamos fuera del mundo, fuera del estrés, de las preocupaciones, que solo hay tranquilidad y sosiego y que se puede encontrar la paz. En algunas ocasiones, es preciso huir del mundanal ruido para encontrarse consigo mismo y recuperar la armonía vital.

El nombre de la heredad hace referencia a un ave común en la frontera: la poupa o abubilla (Upapa epops de nombre científico) del tamaño de una tórtola y con un vuelo característico que recuerda al de las mariposas. Destaca también por una típica cresta de plumas que levanta cuando está en alerta o se dispone a iniciar el vuelo. Cuando están los polluelos en el nido, utilizan los excrementos como arma química para defenderse de los intrusos que quieren agredirles. Aunque en casi toda Europa es un ave migratoria, en la frontera se encuentra durante todo el año.

  Para hacernos idea de la enormidad del espacio de que dispone, hicimos un pequeño recorrido en el todoterreno conducido (con la maestría que da la experiencia de muchos años) por José, el responsable de la explotación hotelera y de la buena conservación de toda la finca incluidas las especies cinegéticas. Es un veterano de Angola con mucha experiencia en caza mayor. Parábamos con frecuencia para contemplar el paisaje y sobre todo los venados, las ciervas, que a su vez, nos miraban con curiosidad y luego abandonaban rápidamente el lugar, ocultándose entre la espesa vegetación. Las perdices, más confiadas al ver que no íbamos armados, marchaban por el camino, con una dignidad encomiable al saberse dueñas de su espacio, a pocos metros por delante del automóvil que nos llevaba. Vimos conejos y liebres salir rápidos de sus escondrijos dejando ver poco más que un blanco rabo que se alejaba dando saltos. Yo no soy cazador, aunque me gustan los animales, y en esta tesitura me acordaba de mi amigo Pedro, un maestro en el arte cinegético y un apasionado de las monterías. ¡Se volvería loco al poder contemplar desde tan cerca un número tan impresionante de piezas de caza! Para cualquier aficionado a esta actividad, este lugar es un paraíso, aunque solo sea para contemplar a los animales. Mucho más, si puede participar en alguna de las batidas que se dan cada año, en la época en que está permitida la caza. Y para los niños es una experiencia inolvidable, porque los animales que aquí ven no van a poder contemplarlos en otro sitio, pues sabemos que la caza es cada día menos abundante. Y pueden hacer paseos andando o en bicicleta de montaña.

Después de disfrutar de nuestro safari fotográfico volvimos al hotel para disfrutar de una excelente cena con productos típicos de estas tierras, entre los que la cocinera incluye siempre deliciosos platos preparados con animales de caza. No queríamos ser descorteses, pero fue imposible terminar con cena tan abundante. Nos limitamos a probar las especialidades para poder emitir un juicio fundamentado.

Cuando se hizo de noche, salimos a pasear por los alrededores de la casa y nos sorprendió el cielo plagado de estrellas. ¡Nunca pensé que hubiera tantas! Al no existir contaminación lumínica en muchos kilómetros a la redonda, podíamos apreciar en todo su esplendor el titilar de las estrellas, hasta las más lejanas o diminutas. Para los que vivimos habitualmente en una ciudad (aunque tengamos patio particular en nuestra casa) es un espectáculo que emociona por su grandiosidad.

Pero no podíamos irnos sin contemplar el río y sus riberas, primero desde un promontorio, donde se aprecia en todo su esplendor y luego desde la misma orilla, donde el agua contribuye aún más a la placidez y al bienestar que sentimos.

Si tiene oportunidad, no deje de disfrutar de unas vacaciones diferentes con su familia o al menos de un fin de semana, puesto que la poca distancia de cualquier lugar de Extremadura lo permite. Para hacerse antes una idea más precisa que lo que anteriormente les he contado, puede visitar la página web www.monfortur.pt  y si lo que ve le gusta, reservar por e-mail a herdade.poupa@monfortur.pt o llamar al teléfono 351 277470000. Si no está muy ducho en las nuevas tecnologías puede solicitar información escrita a "Herdade da Poupa. Idanha-a-Nova - 6060-427 Rosmaninhal-Portugal". Me quedará agradecido por la sugerencia.

Antonio Bueno Flores

Escritor de Turismo asociado a APETEX

  

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1 | Francisco Rivero 01/07/2008 21:27
Maravilloso lugar en la otra parte de Extremadura; en Portugal, nada más cruzar el río Tajo (Tejo en portugués). ¡Qué suerte tuvo el autor de vivir esa jornada plena de naturaleza en la finca Heredade da Popupa, desde donde se ve, en al lejanía, el Torrico de San Pedro, entre Herreruela y Salorino. ¡Felicidades don Antonio!
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