La Junta ultima la querella contra Lluis Suñé y Joan Puig por sus miserables ataques y ofensas a Extremadura. Ayer Dolores Pallero tan solo los tildó de personajillos políticos cuando son unos auténticos amorales.
Lluis Suñé y Joan Puig han vuelto tristemente al primer plano de la actualidad informativa por haber ofendido gravemente a Extremadura. El primero inició una insultante campaña de apadrinar a un niño extremeño por mil euros al mes y el segundo calificó a los extremeños de mal nacidos.La actualidad llega de la mano de la pregunta que ayer se escenificó en la Asamblea Regional de Extremadura en donde la portavoz del ejecutivo, María Dolores Pallero, señaló que se están ultimando las acciones legales contra estos dos personajillos políticos que descargaron la ira de su egoísmo, con el argumento de las balanzas fiscales, contra Extremadura.En su día la Junta de Extremadura respondió con una verdadera y exquisita prudencia y no entró al ámbito de la descalificación cenagosa que enfanga la boca de estos dos individuos que están presididos por la insolidaridad, la injusticia y la amoralidad. Sin novedad en las características públicas de los miembros de Esquerra Republicana de Catalunya.Más doloroso que sus zafios insultos y sus canallescos ataques a Extremadura, tierra noble donde las haya, fue el silencio del presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla, que calló indignamente.Unos ataques de personajes inmundos que solo andan trasegando en sus ansias independentistas chantajeando con sus escasos escaños para presionar, como siempre han hecho en la historia, y oprimir, aún más, a tantas regiones, como Extremadura, que aportaron decenas de miles de hombres y mujeres, trabajo y sudor a costa de las penas de la Comunidad Autónoma.Con un poco de dignidad y honor, palabras que desconoce el comportamiento de Lluis Suñé y de Joan Puig, podrían haber incidido en el descomunal crecimiento de Cataluña, una hermosa y bella región española, lo que les hará más daño en su miseria moral, desde que Franco decidió establecer unos grandes polos desarrollistas en Madrid, el País Vasco y Cataluña.Y eso figura en la historia, a partir de los años sesenta de la pasada centuria, como un hecho de una realidad incuestionable con elementos de peso. Entre ellos la dramática riada migratoria de Extremadura, la desolación de sus pueblos, el aniquilamiento de sus tierras, las diferencias económicas, empresariales, culturales.Estos individuos, con quienes ayer María Dolores Pallero fue demasiado condescendiente, o desconocen la historia o padecen de Alzheimer o son unos caraduras demasiado ambiciosos por su trayectoria política y el aplauso de sus correligionarios a sus sandeces.Si se dieran, simplemente, un paseo por la historia de España, sí, de España, en estos últimos sesenta años podrían observar las abismales diferencias existentes entre uno y otro pueblo y que se encuentran muy separados precisamente en base a los principios de una Constitución tan ejemplar como la española, que basa sus principios fundamentales en el derecho, en la justicia, en la igualdad, en el equilibrio territorial y en la solidaridad.Pero ese debate no les interesa a Suñé ni a Puig ni al socialista Montilla porque se mueven, tan solo, por el egoísmo más desvergonzado. Ante ello habrá que clamar, otra vez, que ya basta y que Extremadura no puede aguantar más.¿Habrá que repetir que en Extremadura, con los tribunales de justicia a punto de conocer las gravísimas ofensas de Suñé y Puig estamos hartos de mala gente con ellos?Quisiéramos tener tanta confianza en la Justicia que anhelamos conocer un fallo que esperemos que no se demore en demasía.