Entre los retos más inminentes para la mayor y mejor proyección de Extremadura se encuentran la formación, la cultura y el compromiso con la región
En el diseño de los esquemas para la mayor y mejor fertilidad de los surcos de Extremadura, con una problemática de relieve y con un recorrido autonómico de precisión y expectativas, se requiere concienciar al máximo nivel a toda la comunidad regional con esa marca de calidad que nace en la formación más completa de sus hombres y mujeres en todos los aspectos y niveles. Y que deben de reflejar, desde la óptica del poder político en todas sus variables, tanto el mensaje del esfuerzo de las administraciones como las exigencias y las aspiraciones de los pueblos de Extremadura.
Fundamentalmente el de las generaciones que van tomando poco a poco el relevo en todos los ámbitos que emanan de la propia sociedad. Más aún inmersos, como estamos, en una sociedad, conformada por un gran relieve competitivo, y en medio de una verdadera crisis económica que preocupa en extremo a todo el mundo. Y que amenaza con continuar arrasando con sus lavas volcánicas.
La cultura, como un complemento de una extraordinaria magnitud en la imperiosa necesidad de la formación, también requiere de la mayor extensión de su fuerza vital. Más aún en una Comunidad eminentemente rural como resulta la de Extremadura, con unas posibilidades de excepcional magnitud en dicho sector, y no solo en lo que se refiere a la agricultura y la ganadería, sino de todos los derivados de la población rural, el turismo, el vergel de la riqueza humana, sus tradiciones, su historia, la recuperación de su identidad, su sensibilidad y en cuyo segmento el ejecutivo que preside Guillermo Fernández Vara trata de ahondar con rigor desde las dificultades existentes en el camino.
Como conclusión de ambos apartados, la formación y la cultura, surge la dinámica del compromiso de Extremadura. Una premisa de la más firme exigencia para adentrarse y participar en el debate, constante, de asentar los pasos de los nuevos tiempos en la Extremadura de hoy.
El compromiso con sus gentes, tan necesitadas del auxilio de la Administración, el compromiso con sus pueblos, de tantas riquezas en el rigor de la historia pero que ofrecen un presente y un futuro de inquietudes, el compromiso con las grandes ciudades, en las que se aglutina el mayor desarrollo, el compromiso con la Extremadura de cada día, la que levanta el gigantesco corazón de la solidaridad, pero que reclama con razón, basado en el texto constitucional, justicia, igualdad, prosperidad, soluciones y futuro.
Cinco enclaves como el más sólido hilo en el compás del tiempo para alcanzar los senderos más idóneos para Extremadura


















