La intensa actividad política y social que se está viviendo en Extremadura debe de servir, también, como un marco de profundidad analítica sobre la región de hoy.
La actividad política y social que se sitúa en el epicentro de Extremadura, con un calado de fondo y de gran interés y relieve, entre los logros y avances, y las asignaturas pendientes, el desempleo, la problemática de la juventud, la vivienda, el escandoloso alza de precios con el IPC del pasado miércoles rompiendo esquemas, la necesaria solidaridad interterritorial, la crisis del sector frutícola, aunque sea circunstancial, y por extensión del sector rural, así como otros esquemas, requieren de un debate en profundidad y del que, por las circunstancias internas que atraviesa la formación popular, dudamos, sin pretender ofender a nadie.
Extremadura requiere ese debate, intenso, riguroso y vivo sobre la Orientación de la Política General de la Junta de Extremadura, en unos momentos tan vivos como palpitantes, tan difíciles como comprometidos y de tanta lucha como esperanzas en la mirada del futuro.
La actualidad nos ha llevado a un conjunto de dinámicas de una expectativa de marcadas polémicas: Balanzas fiscales, huelga de transportes, el IPC que castiga el hígado ciudadano.
En la orientación del debate el presidente de la Junta muestra unas señales de proceso y de optimismo, con el ejemplo del crecimiento del PIB extremeño durante el pasado año en un 3,9 por ciento y de un crecimiento de la productividad de un 4,17 por ciento, ambos por encima de la media española, y el recorte de tres puntos en el diferencial con el promedio español, y europeo. Lo que tendrá que certificar para acallar el ruido de la oposición.
El miércoles Pilar Vargas respondió con unos dardos envenenados sobre lo que denominó como de lamentable situación en la que a su juicio se encuentra la región extremeña en el último año, por culpa, apuntó, de un ejecutivo, de perfil plano, nulo e ineficaz ante los problemas, refiriéndose a Fernández Vara como un espectador ante los mismos. Lo que tendrá que tratar de demostrar para que el Gobierno active los mecanismos.
Sea como fuere EXTREMADURA 24 HORAS, a quince días del debate, apuesta por la necesidad de un debate profundo, de sensibilidad con la tierra, de analizar con pausa los avances y transformaciones, lo mismo que las carencias, de pulsar la realidad del presente, con datos y cifras, y de mirar, de forma expectante, hacia el mayor y mejor futuro regional. Y que, en definitiva, es lo que desea la ciudadanía.
Pero, como siempre apuntamos, el diálogo, las controversias, los derechos, el respeto, la firmeza y el intento de aproximar posturas, como ya se ha demostrado en otras ocasiones, puede dar lugar a un debate en el que faltará, lamentablemente, un elemento de una excepcional importancia. La ausencia del líder de la oposición.