Ataviados con lo mejor de sus tradiciones y culturas, pasearon sus picaronas sonrisas por la Plaza de España, la calle del Obispo, la Plaza de Minayo y el Paseo de San Francisco. Y en esa fiesta a la que todos estaban invitados, bailotearon con mucho ritmo aquellos sones que les definen.
Sin distinciones entre razas y religiones, los grupos vibraron tanto que por unos instantes se dejaron de sentir los frescores del microclima de la calle Menacho. Un acontecimiento sin fronteras que paralizó la actividad comercial de los establecimientos el tiempo que duró el espectáculo. Ante la mirada de curiosos, el grupo de las tradiciones de Monterrey lanzaba ese mítico mensaje; ¡Viva México señoressss! Una ceremonia a la que se unían vecinos y turistas de todas las partes del mundo.
Entre los ritmos más acelerados, destacaba el ímpetu y la participación de las agrupaciones de Angola, Turquía y Paraguay. Ambos conjuntos demostraron sus dotes para ganarse la complicidad del público. Según Mario García Siani, director de ‘Paraguaya eté', que significa paraguayo auténtico, el Festival Folklórico Internacional de Extremadura se considera un timbre de honor puesto que es uno de los encuentros culturales más renombrados que destaca por su organización y por la calidad de los grupos que en él participan.
Un espacio en el que algunos les basta con aprender a decir ‘te quiero' en diferentes idiomas, y que invita al acercamiento entre personas de diferentes culturas. Cuentan los que conocen a fondo este tipo de convivencias, que compartiendo el folklore se fomenta la paz.



















