Los seres humanos y cómo no, los extremeños, siempre estamos disconformes con todo: nos molesta si llueve con mucha frecuencia, si hace demasiado frío o calor, si el campo padece sequía o si, por el contrario, esto ya es demasiada agua.
La Naturaleza es imprevisible y siempre se repite el ciclo de los siete años de vacas gordas, seguido de otro de vacas flacas, igualito que en el antiguo Egipto.
No olvidemos que hemos tenido el período de las vacas gordas y que, a partir de 2013 llegará el de las vacas flacas y si no, que se lo digan a los extremeños de la comarca de la Vera, a todos los agricultores y ganaderos, cuando en Europa decidan que los españoles hemos salido del último escalón de la pobreza y que hay otros países miembros recientemente incorporados que lo necesitan más que nosotros. Entonces, ya mismo, nos cerrarán el grifo de las subvenciones y tendremos que ponernos a trabajar con la mente. Me explico: hasta que eso llegue, los gobernantes deberán poner en remojo sus neuronas para diseñar planes económicos, medidas inteligentes para el campo, las industrias, el pequeño y mediano comercio, la creación de empleo, el cambio climático; en fin, que es tiempo de pensar, trabajar, sentarse a debatir y sacar leyes, decretos y órdenes, pensar en cultivos alternativos, en medidas que creen empleo para que sigamos avanzando tanto en España, en general, como en Extremadura, en particular.
Que los cambios que llegan, la crisis económica que apenas ha comenzado y continuará, no nos coja dormidos. Que ahí están, como una realidad aplastante, la subida de los tipos de interés, el incremento de parados, el encarecimiento de la vivienda, las hipotecas y todo lo que se nos avecina. Que todo eso no lo soluciona el que hayamos ganado la copa de la UEFA ni que Nadal se proclamó campeón en Wimbledon. Se soluciona con medidas eficaces y planes efectivos.
En estos tiempos en los que proliferan todo tipo de concursos, no sería mala idea que la Junta sacara alguno donde se premiaran ideas brillantes y prácticas para solucionar algunos de los problemas que acucian a nuestra Comunidad y, ya de paso, aportar sugerencias de cómo incrementar la población extremeña, las industrias, los puestos de trabajo y la exportación de nuestro hábitat y nuestra cultura.
Han pasado las lluvias invernales y primaverales. Ha llegado el calor. Aprendamos a vivir con él, a protegernos de sus efectos nocivos, saber aprovecharnos de los beneficios que tiene y pensar, decidir, ejecutar, solucionar.
No pasemos el verano tumbados en una hamaca en bañador, solo ligando bronce. Que el invierno, y no precisamente el climatológico, está a la vuela de la esquina.
















