Al parecer, los viandantes no se resisten a la belleza y el aroma que desprenden las gitanillas y las petunia y, en consecuencia, optan por llevárselos puestos en la cabeza o en su caso mangarlos para que luzcan en casa. El propio concejal de Medio Ambiente, Antonio Ávila, se ha ofrecido a regalarlos con tal de que los arrancadores no tomen como suyo lo que pertence a todos.
Echándole voluntad y paciencia, varios operarios del Servicio de Jardines colocaban esta mañana cepellones con petunias a la altura de la avenida de Europa, en eso que viene una señora y les dice; ¡ay que plantas más bonitas!, ¿se venden?, momento en que uno de ellos les contesta: ¡no señora, eso vaya usted al mercadillo que éstos son para todos! Visto lo visto, el resto de compañeros imploraran a todos los santos para que las plagas les den una tregua y los vegetales puedan echar raíces.

















Para tener una ciudad limpia y cuidada tenemos que empezar por nosotros mismos