La gran victoria del Cáceres 2016 de baloncesto sobre el líder de la competición, el Axarquía, demostrando no tener fisuras y sí capacidad de sacrificio, saber estar en la cancha y juego de calidad a borbotones, viene a refrendar una vez más, que cuando se tiene fe y convencimiento en las posibilidades de un equipo, los imponderables van superándose paulatinamente porque la fuerza de la razón se impone de una forma contundente, sin paliativos y sin ser rebatida.
Un equipo que nació casi de la nada, pero con la ilusión a cuestas por los senderos de las mentes de cinco locos y medio, me refiero al presidente, al actual entrenador-director general - este hombre merece un comentario aparte - y otros cuantos más que han creído en ellos y su proyecto, debe llegar a los más alto de su objetivo que no es otro hecho que el de ascender a la LEB ORO, porque además la ocasión la pintan clava, que indica el dicho, ya que se juega en casa.
El apoyo de los socios lo tiene per se, el de los aficionados porque los éxitos llueven semana a semana, el de las empresas que se han sumado al proyecto, es evidente porque se ve y se nota y el de los políticos es de obligado cumplimiento, porque el equipo no sólo representa a una ciudad y a una región, junto al Plasencia Galco, claro, sino que luce el nombre de Cáceres 2016, y por el camino del deporte, también se suman méritos para conseguir la capitalidad ansiada.
Un equipo que tiene una cantera de más de quinientos niños y niñas, un conjunto que vence desde la humildad, un grupo que concita el interés de miles de apasionados por este maravilloso deporte que es el baloncesto, una ciudad que atesora la experiencia de más de diez años en la ÑBA, no sólo merece estar en lo más alto sino que hay que rendirle un homenaje inmenso de cariño y reconocimiento por la labor tan bien hecha sin pedirle más que nos siga ofreciendo, semana a semana, el espectáculo de la entrega, el esfuerzo, el disfrute y la victoria, cuatro características esenciales para que el deporte llene desde la base hasta la exteriorización de los sentimientos más emocionantes.
La labor incontestable de Piti Hurtado, un tipo serio, trabajador y con desbordante amor por el baloncesto, un pequeño pero gran psicólogo del vestuario, un estratega de la victoria, la experiencia de Harper Williams, Panadero y Sanguino, la inteligencia de Busciglio y la mano que mece el balón de Pollito Peña, junto al grupeto de legionarios que les acompañan van a hacer posible que el sueño casi prohibido de tañer la campana del Oro, se haga realidad, de aquí a la vuelta de la esquina de junio. 6.500 locos y toda una región tendrán mucho que ver.
Ojalá que el Plasencia Galco se sume a los play off. Pero, de momento el Cáceres 2016 brilla con luz propia sobre el firmamento de la Leb Plata porque el trabajo, la fe, la suerte y el destino, por este orden, así lo han querido.Nosotros no sólo nos alegramos sino que nos emiconamos sincera y profundamente por ello.


















Ojo, no digo que los demás no lo hagan, pero siendo sinceros, ninguno ha sido capaz de aglutinar el sentimiento deportivo de Cáceres como el deporte de la canasta.
A día de hoy, el Cáceres 2016 es una realidad, una hermosa realidad. Cada quice días más de 2.000 personas se reúnen en el Multiusos para vibrar y sentir que de nuevo Cáceres es una ciudad de baloncesto. Se habla en la calle, los niños reconocen a sus ídolos, la cantera funciona, las empresas se unen...
Ahora toca la heroica. No entraba en los planes a principios de temporada, pero está tan cerca que cuesta tener los pies en el suelo y renunciar al sueño. Cáceres será la sede de la Fase Final. Y ahí tenemos que estar nosotros. En casa y con el Ciudad de Cáceres lleno no se nos puede escapar el ascenso a la LEB Oro, categoría cada vez más atractiva donde creo honestamente que se debe estar por ciudad, por historia, categoría y por afición.
Y si no se consigue, pues el año que viene será otra historia. El Cáceres 2016 Basket está condenado al éxito. Este año más de 1.500 locos han querido unirse a la fiebre del basket. Subamos o no, la temporada que viene tenemos que ser 2.000 o 2.500. Cáceres será lo que quieran sus aficionados. Y por ese lado pinta bien. Nos han devuelto la ilusión. Y gente de la casa, tan válidos o más que los que vienen de fuera. Con un extra: sienten como nadie lo que pasa y trabajan por amor a su ciudad y a su club.